En la villa olímpica el campeón de salto de pértiga y una lindísima gimnasta se vieron obligados, por falta de espacio, a compartir la misma cama. Antes de acostarse dijo ella:
- Para evitar malas tentaciones pondré una almohada entre los dos.
En efecto, así pasaron la noche, sin novedad, con una almohada(...)